Depilarse la ceja: ¿Es mejor con hilo o cera?

A continuación, te contaremos los pro y contra de los 2 métodos.

Toda mujer se pregunta cuál es el método menos doloroso y el más eficaz, pero todo técnica tiene sus ventajas y desventajas . Aquí te daremos la diferencia de las dos métodos y tendrás la solución a tu dilema.

La cera es todo un clásico, al menos en la mayoría de  los centros de estética ya que:

  • Limpia. Esta técnica permite retirar todo el vello, incluso el que no vemos a simple vista.
  • Superprecisa. “Consigue pulir y definir el diseño casi al milímetro”, puntualiza la experta.
  • Ultrarrápida. Si las 24 horas del día no te dan para hacer todo lo que te gustaría, esta fórmula tiene una ventaja que gana con creces a cualquier otra, y es que apenas requiere cinco minutos.
  • Duradera. Al eliminar el pelo de raíz, no solo podrás espaciar más las visitas a la esteticista que si utilizas un método que puede rasurar el vello, sino que, además, va debilitándolo.
  • Dolorosa. Es verdad que el tirón dura un momento, pero es innegable que ese momento hace daño.
  • Irritativa. Si eres de las que tiene una piel delicada o fácilmente irritable, piénsatelo, porque puede provocarte rojeces y hasta leves quemaduras.

Por otro lado, tenemos  la depilación con hilo que cuenta con estos beneficios:

  • Natural. Sin duda, este es el procedimiento menos contaminante y ecológico. Se realiza con un hilo de algodón 100% natural.
  • Higiénica. Con esta otra técnica ancestral el hilo es de usar y tirar.
  • Antiarrugas. Resulta que al no adherirse ningún producto a la piel, no se tira de ella y no provoca la distensión de los tejidos y la flacidez de la piel.
  • Riesgos colaterales. No es totalmente indolora, se siente un pellizco en la piel, y si quien maneja los hilos no es una especialista e insiste en una zona, hasta puede causar un insignificante sangrado.

En todo caso, si no te convence  tómatelo con calma y pelo a pelo. Al fin y al cabo, el uso de la pinza es la mejor opción para las personas con la piel muy sensible, según apuntan los expertos. Pero, aun así, no te lances a la aventura; estudia tu rostro, marca los puntos donde debe comenzar la ceja, donde ha de arquearse y donde tiene que terminar, y no te pases ni un pelo de la hoja de ruta trazada si no quieres arrepentirte más tarde.

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