La final de la Champions League terminó con un marcador de 1-0 a favor de el Bayern de Múnich que es coronado campeón de Europa.

Al final la celebración se extendió hasta la ciudad de Múnich y la ansiada copa orejona prefirió llenarse de la más fuerte cerveza alemana por sobre el más fino vino de Francia.

Kingsley Coman marcó el gol que le dio al cuadro alemán el sexto título de su historia en este torneo contra el equipo galo de París PSG. La final se jugó en la ciudad de Lisboa y sin espectadores en el estadio.

Un triunfo merecido que grafica el renacimiento de un gigante. Uno que llegó a los 500 goles en Champions League, que lleva 21 victorias seguidas en partidos oficiales; que consigue dos tripletes en su historia, y demás logros que seguramente están por venir. El Bayern Múnich volvió y fue coronado campeón de Europa.

El PSG tuvo que sufrir la buena conducción de balón de Thiago Alcántara, la presencia peligrosa de Lewandowski y la velocidad de Gnabry. Además de Coman por los extremos, todos conjugados por un director de orquesta llamado Thomas Muller. Incluso el portero Manuel Neuer brilló, tapando todo, incluso las que llegaban en posición adelantada.